Málaga.- Tribunales.- Piden 46 años para un ucraniano por matratar y matar a su pareja y a su bebé en Las Flores en 2004

Actualizado 25/01/2006 15:04:30 CET

MALAGA, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía de Málaga ha pedido en sus conclusiones provisionales un total de 46 años, dos meses y 30 días de prisión para un ucraniano que responde al nombre de Ihor D. por maltratar y asesinar a su pareja, llamada Irina, y a su bebé de ocho meses, con los que convivía en la barriada de Las Flores, en la capital de Málaga, donde sucedieron los hechos el 28 de abril de 2004. Además, solicita una indemnización de 300.000 euros para los herederos de los fallecidos y seis años de privación de licencia de armas.

La fiscal le acusa de un delito de malos tratos habituales, por el que pide tres años de prisión; otros dos de malos tratos, por los que solicita, por cada uno, siete meses y 15 días de cárcel; así como dos de asesinato, por lo que solicita 20 años de prisión, al concurrir la agravante de parentesco. Además, por un delito de atentado a la autoridad y una falta de lesiones, le pide dos años de cárcel y una multa de 40 días, con cuota diaria de 10 euros.

El relato de la responsable del Ministerio Público, al que tuvo acceso Europa Press, detalla cómo desde el inicio de la convivencia en 2002, el acusado "fue sometiendo a su compañera Irina a malos tratos físicos y psíquicos y constantes actitudes vejatorias", lo que no denunció por "temor fundado" a que pudiera causarle mal a su hijo o a ella misma, por la dependencia emocional y económica y por el miedo a que pudiera ser deportada.

No obstante, sí acudió a los Servicios Sociales y al Area de la Mujer del Ayuntamiento de Málaga en 12 ocasiones, una de ellas, días antes de su muerte, para manifestar las amenazas de su pareja y la intención de echarla de su domicilio y quedarse con el hijo de ambos. En esos momentos de violencia psíquica y física, según el fiscal, la joven recurría a su madre para que se quedara con ella en casa y así garantizar su integridad física y la del menor.

El día de los hechos, el procesado "volvió a iniciar una discusión con su compañera", según la calificación, y se hizo con dos cuchillos. Aprovechando que Irina estaba de espalda, le asestó ocho puñaladas, una de las cuales le atravesó totalmente el pulmón, y le causó una grave hemorragia; después, y con los mismos instrumentos, dio al bebé cuatro puñaladas todas ellas graves, que le provocaron la muerte por shock y parada cardiorespiratoria.

MALOS TRATOS Y FRIALDAD

A pesar de que la mujer estaba "mortalmente herida", cogió al bebé en brazos y logró huir hasta la casa de una vecina, donde falleció poco después. Ambos tenían en la cara heridas de evolución previa fruto, según el fiscal, "de la violencia ejercida" al menos dos días antes por el acusado, quien "mantuvo en todo momento y hasta su detención una actitud de frialdad de ánimo, no socorriendo a sus víctimas"; de hecho, esperó apoyado en el quicio de la puerta de su vivienda "sonriendo y con un arma blanca en la mano".

En el momento de la detención, se abalanzó sobre un policía, con una actitud "violenta y agresiva" frente al agente, al que le causó lesiones que curaron en 10 días. Posteriormente, ya en dependencias policiales, mantuvo el mismo comportamiento, logrando incluso zafarse de los funcionarios, por lo que tuvo que ser trasladado al hospital Clínico donde se le diagnosticó agresividad psicomotriz, frialdad afectiva sin psicopatía alguna.

Así, según los informes periciales, recogidos en el escrito de acusación, el procesado posee un cuadro de rasgos psicopáticos de su personalidad, que le hace "tener imperturbada su esfera volitiva e intelectiva, así como el juicio crítico de las cosas". Además, tras hacerle un electrocardiograma, se le detectó "una actividad bioeléctrica cerebral normal sin anomalías".

En su primera declaración ante el juez, Ihor D. admitió que a quien quería matar era al hijo, al estar convencido de que no era el padre del bebé, aunque sí lo había reconocido en el Registro Civil. Sobre la muerte de su pareja, dijo que se interpuso cuando intentó agredir al niño. Argumentó sus actos en una enfermedad mental y en voces que le impulsaron a cometer esta agresión y sólo reconoció un hecho puntual de malos tratos.

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