La UPO aborda en Carmona (Sevilla) la "evolución" del guía turístico a "diseñador de experiencias y gestor de emociones"

El escritor Antonio Puente Mayor.
El escritor Antonio Puente Mayor. - UPO

CARMONA (SEVILLA), 17 (EUROPA PRESS)

El turismo ya no consiste únicamente en visitar monumentos o recorrer destinos emblemáticos. Los viajeros buscan emociones, historias y experiencias personalizadas. En este contexto de transformación, la figura del guía turístico se reinventa y amplía sus funciones para convertirse en comunicador, mediador cultural, diseñador de experiencias y gestor de emociones.

Esta "evolución" profesional es el eje central del Taller 'Guía turístico: estrategias de comunicación, gestión y futuro laboral', que se celebra este miércoles en la sede Olavide en Carmona dentro de la programación de la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide.

Dirigido por el guía oficial de turismo, diseñador de rutas y experiencias turísticas y escritor Antonio Puente Mayor, el encuentro reúne a profesionales y personas interesadas en conocer las nuevas claves de una actividad que se encuentra en plena redefinición, tal como ha informado la Olavide en una nota.

"El viajero ya no se conforma con ver cosas; quiere sentirlas", afirma Puente Mayor. Una realidad que, según explica, obliga a los profesionales del sector a desarrollar nuevas capacidades comunicativas y a construir relatos capaces de conectar emocionalmente con visitantes cada vez más exigentes e informados.

La irrupción de las redes sociales ha acelerado este cambio. Los turistas llegan a los destinos después de haber visto cientos de imágenes, vídeos y recomendaciones. Ya conocen los lugares que van a visitar, pero demandan algo que internet no puede ofrecerles: contexto, emoción y experiencias auténticas.

Por ello, uno de los aspectos que aborda el taller es el creciente protagonismo del storytelling como herramienta profesional. "Cuando cuentas una historia cercana o personal, el visitante recuerda mucho mejor lo que ve. No es lo mismo enumerar fechas, batallas y personajes que hacer que alguien imagine una escena concreta del pasado, por ejemplo, de la vida cotidiana o del ámbito privado. Ahí es donde el patrimonio realmente cobra vida", señala el director del curso.

La digitalización y el avance de herramientas como las audioguías inteligentes o la realidad aumentada también forman parte del debate. Sin embargo, lejos de plantear una competencia directa con los profesionales, Puente Mayor considera que la tecnología debe entenderse como un complemento.

"Los dispositivos pueden aportar información, pero no interpretan las emociones de un grupo ni adaptan una visita sobre la marcha. El valor diferencial sigue estando en las personas", sostiene. Además, explica que a lo largo de su vida ha visitado muchísimos monumentos en España y en el extranjero, "y en la mayoría de los casos observo que los turistas que utilizan dispositivos o audioguías acaban desconectando a mitad de la visita y perdiendo interés. El guía aporta cercanía, capacidad de adaptación y respuesta inmediata".

Esta visión adquiere especial relevancia en un momento en el que destinos turísticos de todo el mundo buscan fórmulas para mejorar la experiencia del visitante sin perder autenticidad ni calidad en la atención. El taller dedica igualmente una parte importante de sus contenidos al futuro laboral del sector, marcado por la necesidad de reforzar la cualificación profesional, mejorar el reconocimiento social de la actividad y garantizar unas condiciones laborales acordes con la responsabilidad que asumen estos profesionales.

Para Puente Mayor, el guía turístico del futuro deberá combinar conocimientos históricos y patrimoniales con habilidades de comunicación, capacidad de adaptación, sensibilidad intercultural y formación permanente. Además, en un escenario donde la sostenibilidad y la convivencia entre residentes y visitantes se han convertido en cuestiones prioritarias, el guía emerge como una figura clave para promover un turismo más respetuoso y responsable.

"Somos intermediarios entre el visitante y el destino. Tenemos la capacidad de transmitir valores, fomentar el respeto por el patrimonio y ayudar a que la experiencia turística beneficie tanto a quien visita como a quien vive en el lugar", explica.

Con este taller, los cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide vuelven a convertirse en espacio de análisis y reflexión sobre uno de los sectores económicos más importantes de Andalucía, abordando los desafíos de una actividad que continúa transformándose para responder a las nuevas expectativas de los viajeros.

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