'Carmela', el corto valenciano que opta a un Goya y conecta a los más jóvenes con la memoria y la lucha por los derechos

Fotograma del corto 'Carmela'
Fotograma del corto 'Carmela' - PANGUR ANIMATION

   VALÈNCIA, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El cortometraje valenciano 'Carmela', una de las obras en la carrera por conseguir un premio Goya, combina "la magia y la artesanía" de la técnica stop motion con los avances tecnológicos de la impresión 3D para ofrecer un relato que apela a la "emoción" del espectador y que invita al público más joven a "conectar" con la memoria histórica de España y la lucha por los derechos sociales.

   Vicente Mallols es el director de este audiovisual, que propone una Carmela como "icono" de las milicianas y representa a "muchas de esas mujeres que vivieron el período entre la Segunda República y el inicio de la Guerra Civil, cuando decidieron por primera vez en la historia coger un fusil y marchar al frente por voluntad propia para tratar de defender esos derechos que acababan de conseguir", explica el realizador en declaraciones a Europa Press TV.

   Tras su paso por más de un centenar de festivales y recibir premios en certámenes de China y Rumanía, 'Carmela' es una de las nominadas en la categoría de Mejor Corto de Animación de los Goya que se entregarán en Barcelona a finales de febrero.

   "Estar nominados es una maravilla. 'Carmela' ha tenido un recorrido fantástico en festivales y muchos reconocimientos, pero esta nominación le da una visibilidad tremenda", subraya.

   Mallols remarca la importancia de dar a conocer una historia "muy necesaria". "Al final, es poner nuestro granito de arena para recuperar la memoria de este país. Para nosotros lo más importante es que se vea e intentar también que lo vean las nuevas generaciones, que parece que cada vez están más desconectadas de esa realidad nuestra", argumenta.

   El director recuerda que "ha habido proyecciones superemocionantes con personas que te cuentan su propia historia, la de su abuelo, la de su abuela... gente mayor que, incluso, te dice: 'yo sobreviví a este momento de la guerra junto con mi madre'". "Y, al mismo tiempo, estamos teniendo también reacciones de gente muy joven, que ve el corto, le hace pensar y les anima a tener la iniciativa de preguntar en sus casas o a sus familias por cosas que intuyen, pero que nunca se han hablado".

   En la misma línea se pronuncia Leticia Montalvá, productora del corto y de Pangur Animation, una de las tres empresas que se han unido en este proyecto junto a Mansalva y Foliascope. "Estar nominados a los Goya significa mucha visibilidad, que es algo que necesitamos en la animación y en los cortometrajes, pero también supone que hay mucha gente que lo ha visto y ha valorado el trabajo que hemos hecho", apunta.

   Y añade: "Creo que Carmela está teniendo un recorrido tan bonito porque nos remite la memoria histórica, pero también nos habla de feminismo en un momento en el que lo necesitamos más que nunca. Nos habla de lo difícil que ha sido llegar hasta donde estamos ahora las mujeres. 'Y que no se nos olvide lo que ha costado llegar aquí, no vayamos a perderlo¡ "El objetivo es este: que no olvidemos y que los que no saben, que empiecen a saber", advierte.

   "Emocionalmente, 'Carmela' conecta mucho con el espectador porque no puede ser ajeno a una historia de lucha sin que le toque el corazón", incide.

"MUCHO MIMO"

   El corto tiene una duración de 14 minutos y para lograrlos han hecho falta casi dos años de trabajo. "Hacer un corto de animación es un proceso largo y lento, porque se hace, además, con mucho mimo; es un trabajo muy artesanal en el que todo se construye a mano: decorados, muñecos etc. Es algo que vivimos realmente con mucho amor, porque es todavía tiene esa parte casi de magia", relata Mallols.

   Por su parte, Montalvá ha incidido en que el estudio valenciano Pangur Animation nació como cooperativa hace más de una década e intenta mantener el equilibrio entre la producción propia y los productos de encargo y publicidad.

"SALTO" AL FORMATO LARGO

   Tras haber producido cinco cortos propios, va a dar el salto a un formato más largo con una serie de animación infantil coproducida con Chile y que cuenta con la colaboración de TVE y À Punt.

   "Pero la idea es no dejar de lado nunca el corto porque a nosotros nos gusta mucho como formato y es muy interesante para poder experimentar y siempre implementar cosas nuevas", subraya.

   Un buen ejemplo lo ha constituido precisamente 'Carmela', cuyo alumbramiento "ha sido un reto", confiesa. "La animación en stop motion siempre es complicada y a veces lo es más. En este caso, Vicente vino con la idea que una historia muy desnuda en cuanto a decoración para centrarnos sobre todo en la historia y en los personajes. Esto, a nivel de producción, podría parecer sencillo porque te ahorras gastos de construcción de decorados y demás, pero supone que la puesta en escena, la iluminación y toda la narrativa tiene que tener mucho más cuidado".

   En este sentido, señala el desafío del equipo de arte para recrear un "ambiente simbólico": "En el discurso de Clara Campoamor no podíamos reproducir el Congreso de los Diputados, ya que no tenemos la capacidad de hacerlo porque hubiera sido muy caro; lo solucionamos con un espacio simbólico con el fondo de color naranja que simboliza un amanecer del feminismo. Además, ha sido la primera vez que decidimos trabajar con impresión 3D para las caras".

   "Hacer un corto conlleva muchas manos y mucha gente dispuesta con mucho cariño y mucho talento, con gente que diseña personajes, que construye y que modela con sus manos, que confecciona todo el vestuario y con animadores que se pasan jornadas en un set metidos haciendo frame a frame los movimientos para que funcione", concluye.

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