Un gato se queda quieto para que una mujer con Párkinson pueda acariciarle

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A veces no hacen faltas las palabras para hablar. Ni las manos para acariciar. Tampoco los ojos para poder mirar. Y en muchas ocasiones, los animales demuestran más amor con su silencio y su compañía que muchas de las personas con las que nos cruzamos a lo largo de nuestra vida. Este es el caso de Mimo, un gato de color negro que se queda quieto con sus patas estiradas durante unos segundos para que, Txus, enferma de Párkinson desde hace 11 años, pueda acariciarle.

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