El CEO de BlackRock ve una "recesión global" con el petróleo a 150 dólares por la guerra de Irán

Señala la apuesta de España por la energía solar y defiende la importancia de las interconexiones

Archivo - Laurence Fink, Chairman and Chief Executive Officer, BlackRock, USA points into the audience during the session 'The Global Economic Outlook' at the Annual Meeting 2015 of the World Economic Forum at the congress centre in Davos, January 24, 201
Archivo - Laurence Fink, Chairman and Chief Executive Officer, BlackRock, USA points into the audience during the session 'The Global Economic Outlook' at the Annual Meeting 2015 of the World Economic Forum at the congress centre in Davos, January 24, 201 - MORITZ HAGER - Archivo
Europa Press Economía Finanzas
Publicado: miércoles, 25 marzo 2026 14:01

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, ha advertido del riesgo de una "recesión global" si el actual conflicto de Oriente Próximo da como resultado un precio del barril de petróleo de 150 dólares, mientras que una resolución de la crisis que implicara la reintegración de Irán a la comunidad internacional llevaría los costes del crudo por debajo de los niveles previos a la guerra.

En una entrevista con la cadena BBC, recogida por Europa Press, si bien advierte de que es prematuro determinar cuál será la magnitud y el resultado final, el CEO de BlackRock plantea un escenario con dos resultados muy extremos, ya sea que el petróleo alcance los 40 dólares el barril, o bien supere los 150 dólares, señalando que "no habrá un resultado intermedio".

De este modo, si Irán siguiera siendo una amenaza, "entonces diría que podríamos tener años con precios por encima de los 100 dólares, incluso cerca de los 150 dólares, lo cual tiene profundas implicaciones para la economía", mientras que si Irán fuera un país aceptado por la comunidad internacional y su petróleo regresara al mercado, unido al crecimiento de la producción petrolera venezolana, los precios podrían ser más bajos que antes de la guerra.

"Un precio del petróleo de 40 dólares implica abundancia y crecimiento. La otra posibilidad es una recesión probablemente severa y pronunciada", ha apuntado en referencia al impacto del coste de los hidrocarburos para gran parte de la cadena de suministro, incluyendo fertilizantes para la agricultura o componentes tecnológicos.

PRAGMATISMO ENERGÉTICO.

En este contexto, Fink aboga por un "pragmatismo energético" que permita a los países usar los recursos disponibles para generar mayor abundancia, subrayando el papel clave que desempeña contar con energía y electricidad baratas.

"Uno de los problemas fundamentales de Europa es su escasez de fuentes de energía", señala el financiero, destacando los distintos enfoques que los países del Viejo Continente están adoptando, incluyendo la apuesta de Francia por la energía nuclear; por la hidroeléctrica, entre los países nórdicos; y la energía solar en el caso de España.

"Se trata de ser pragmáticos e intentar beneficiar a una mayor parte de la población. El aumento de los precios de la energía es un impuesto muy regresivo y afecta más a los pobres que a los ricos", ha comentado antes de señalar que si el petróleo hubiera estado a 150 dólares durante tres o cuatro años, "muchos países se habrían volcado rápidamente hacia la energía solar".

En este sentido, si bien destaca que Estados Unidos tiene suficientes hidrocarburos para ser independiente, reitera su llamamiento a que el país adopte plenamente la energía solar, para lo que necesita fabricar paneles solares en el país, construir sistemas de almacenamiento de baterías y de respaldo, y contar con una red eléctrica resiliente.

"Uno de los problemas del Reino Unido, Estados Unidos y Europa es que no tenemos redes eléctricas interconectadas. Tenemos redes más regionalizadas", señala Fink, para quien adentrarse en el mundo de la IA requiere de resiliencia y mucha más energía. "Entre otras cosas, no depender totalmente de una sola fuente", apostilla.

CERO SEMEJANZAS CON LA GRAN CRISIS FINANCIERA.

Por otro lado, el CEO de BlackRock ha rechazado que las recientes turbulencias en el segmento de deuda privada, donde algunas firmas han limitado los reembolsos, tengan alguna similitud con los preámbulos de la gran crisis financiera que sacudió los mercados mundiales entre 2007 y 2008.

"No veo ninguna similitud. Ninguna", ha zanjado Fink, para quien la crisis de 2007 se basó en el descomunal apalancamiento oculto de los balances, que sentó las bases de la crisis de 2008.

En este sentido, Fink considera que se trata de "un segmento muy pequeño de los mercados de capitales", del que algunos inversores minoristas intentan retirarse, "al mismo tiempo que las instituciones llaman preguntando: ¿Puedo comprar más?". "Así que algunos están saliendo corriendo, otros intentan entrar", ha resumido.

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