MADRID 21 Mar. (EUROPA PRESS) -
El director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, abogó hoy por una política económica que "acompañe la desaceleración del gasto y ayude a encauzar los problemas de competitividad" que tiene España, y afirmó que para los próximos años se espera una "continuidad en el crecimiento con un ligera tendencia a la atenuación en relación con 2005".
Malo de Molina indicó durante su intervención en la jornada 'Oportunidades de Inversión para 2006', organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), que el reto de la política económica es ayudar a encauzar el deterioro de la competitividad conteniendo el gasto doméstico teniendo en cuenta que los tipos de interés no están bajo control de la autoridad española y que la política de la eurozona "no es suficiente para contener las decisiones de gasto" de las familias españolas.
El director del Servicio de Estudios del Banco de España explicó que tanto el deterioro de la competitividad , como el endeudamiento del sector privado y el desequilibrio externo "se pueden reabsorber mediante una desaceleración gradual de la demanda nacional que sea parcialmente compensada por la mejora de la demanda exterior neta". Sin embargo, consideró que este escenario "es vulnerable a la prolongación de la presión del gasto y frente a las perturbaciones de los tipos de interés, los precios de la vivienda y el empleo".
Para evitar que la economía se dirija hacia un crecimiento débil Malo de Molina abogó por avanzar en la política de estabilidad presupuestaria y por una moderación salarial, lo que a su juicio "requiere reformas en el mercado de trabajo". Además, apostó por una liberalización de los mercados y por fomentar el incremento de la inversión en tecnología e innovación empresarial, "que es donde está el retraso de la economía del país", indicó.
PREVISIONES PARA 2006.
Malo de Molina señaló que en 2006 habrá una continuidad del crecimiento aunque ligeramente moderada, y abogó por un escenario externo con recuperación de la zona euro y menor holgura monetaria. Respecto al cambio de tono de la política monetaria, manifestó que "en principio es positivo para la economía española", porque "favorece la desaceleración del consumo, la recuperación de la tasa de ahorro y la moderación paulatina de la inversión residencial de las familias".
En su opinión este escenario se enfrenta a riesgos derivados del elevado dinamismo de la demanda nacional, que "ha alimentado presiones inflacionistas superiores a las tasas compatibles con la estabilidad de precios". Además, explicó que la tasa de inflación española es la más alta del área y que el diferencial de inflación se encuentra en cotas cercanas al máximo del período de unión monetaria.
Otro de los peligros para este escenario es el diferencial de precios y costes, que perjudica los flujos de comercio. En este sentido, afirmó que los costes laborales unitarios en España han crecido 10 puntos más que en la media de la zona euro y 20 puntos más que en Alemania, e indicó que "el sector exportador español no tiene capacidad para trasladar a los precios" dicho coste. Por ello, declaró que España pierde cuotas de exportación mientras "sigue aumentando la penetración de las importaciones", lo que crea un problema de competitividad.
El director del Servicio de Estudios también apuntó como riesgo el deterioro del déficit comercial y de las necesidades de financiación, y subrayó que "las partidas que servían de colchón a la economía española en el pasado para financiar el déficit se han reducido", como el turismo o las rentas de emigrantes.
Malo de Molina señaló que el sector exterior es la "expresión condensada de los desequilibrios acumulados por la presión de la demanda interna" que refleja el crecimiento del gasto de las familias en consumo y vivienda "por encima del crecimiento de las rentas".
Por otro lado, indicó que un déficit puntual no plantea problemas de financiación para la economía pero que si se sostiene vendrá determinado por la capacidad de los hogares de mantener el crecimiento del gasto por encima de su renta. Por ello, subrayó que el déficit puede suponer "un freno para la capacidad de crecimiento de la economía" y que actuará cuando el nivel de endeudamiento y la carga financiera supongan una restricción para el gasto de las familias.
Sin embargo, subrayó que de momento las familias mantiene una situación patrimonial saneadas, aunque las tendencias actuales no son sostenibles y un segmento reducido de ellas tiene poco margen para incrementar la carga financiera y "llegará un momento en el que el nivel de endeudamiento influirá en las decisiones de gasto". Por ello, pronosticó que una desaceleración del precio de la vivienda facilitaría la reconducción de esta situación.
ECONOMÍA MUNDIAL.
El asesor económico de la Asociación Española de Banca (AEB), Federico Prades, señaló durante su intervención en la jornada que en el plano internacional "es poco probable la precipitación de una crisis económica severa", pero adelantó que habrá una contención en el crecimiento económico. En este sentido, indicó que a medio y largo plazo "hay que tomar seriamente en cuenta el creciente peso de las economías emergentes".
Prades manifestó que los buenos resultados de la economía mundial en los últimos años han ido acompañados de importantes desequilibrios "difícilmente sostenibles", y que el adecuado aprovechamiento de la globalización, que calificó de "positivo" para la economía mundial, requiere flexibilidad de los mercados, ausencia de barreras al comercio y políticas económicas orientadas a la estabilidad, cosas que "no están garantizadas".