MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
La masa monetaria de la zona euro aumentó un 4,7 por ciento en
enero con respecto al mismo mes del año anterior, tras incrementarse
un 5,2 por ciento en diciembre, lo que supone una significativa
desaceleración de la liquidez en los países adscritos a la moneda
única, según datos difundidos hoy por el Banco Central Europeo (BCE).
La masa monetaria incluye las monedas, billetes en circulación, y
las inversiones financieras a corto plazo, es decir, el dinero
disponible rápidamente para la compra de bienes, y se utiliza como
indicador de inflación a medio plazo.
En el trimestre de noviembre a enero, la masa monetaria decreció
al 5,0 por ciento, frente al 5,1 por ciento del periodo comprendido
de octubre a diciembre. Esta media móvil trimestral sirve de
referencia al BCE para evaluar el desarrollo de la masa monetaria,
porque las fluctuaciones en un solo mes de los datos incluídos en el
agregado hacen su análisis menos fiable.
En enero, la masa monetaria decreció en 20.000 millones de euros
(3,3 billones de pesetas) respecto al mes precedente. No obstante, de
acuerdo a datos con correcciones estacionales, registró un aumento de
9.000 millones de euros (1,49 billones de pesetas) en este periodo.
El instituto emisor europeo atribuye este incremento al desarrollo
divergente de los principales indicadores del M3.
En concreto, se refiere al significativo incremento en 34.000
millones de euros (5,6 billones de pesetas) de los instrumentos
negociables. Este aumento se vio compensado por la evolución de los
componentes del M1, que decrecieron en 33.000 millones de euros (5,4
billones de pesetas), mientras que los depósitos a corto plazo
registraron una aumento de 9.000 millones de euros (1,49 billones de
pesetas).
El indicador M1 es, a su vez, un componente del agregado M3 que
engloba la moneda fiduciaria y los depósitos a 24 horas. La evolución
de la masa monetaria es uno de los pilares sobre los que el Banco
Central Europeo basa sus decisiones de política monetaria. Con él
suele justificar medidas de endurecimiento monetario como las subidas
de los tipos de interés.
La ralentización de la economía estadounidense y, por tanto
mundial, junto con la menor liquidez en la zona euro, podrían
justificar medidas de relajamiento monetario por parte de la máxima
autoridad económica europea. No obstante, el BCE ha advertido en
reiteradas ocasiones de la persistencia de tensiones inflacionistas
en los Doce.
En la actualidad, los tipos de interés en la eurozona se
encuentran en el 4,75 por ciento, con lo que el diferencial con
Estados Unidos es del 0,75 por ciento. Por su parte, el
vicepresidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Roger
Ferguson, explicó ayer que la fuerte ralentización de la economía
norteamericana refleja una disminución del 'stock' para ajustarlo a
la demanda.
No obstante, confió en que, pese a la caída del índice de la
confianza de los consumidores, que se encuentra en su nivel más bajo
en cuatro años debido al clima de desconfianza sobre las condiciones
presentes y a corto plazo de la economía, los estadounidenses
mantendrán un determinado nivel de gasto.
Expertos y mercados apuntan a que la máxima autoridad monetaria
podría acordar una nueva bajada de los tipos para alimentar el
crecimiento antes de la celebración de su próxima reunión oficial,
prevista el 30 de marzo. El presidente de la Fed, Alan Greenspan,
comparecerá hoy ante la Cámara de representantes para explicar la
situación de la economía. Greenspan advirtió el mes pasado ante el
Senado que el crecimiento económico norteamericano es próximo a cero.
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(EUROPA PRESS)
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