Kenia Carvajal tenía 6 años cuando recibió la noticia de que su madre, Lucrecia Pérez, había sido asesinada en España. Llevaba en el país algo menos de mes y medio cuando en su camino se cruzó un joven neonazi que resultó ser guardia civil y que acompañado de tres menores de edad, abrió fuego contra ella y otro compatriota dominicano con quien estaba cenando aquella noche en un local de Aravaca (Madrid).