MADRID 7 Oct. (EUROPA PRESS) -
Las bacterias marinas o comunidades microbianas marinas se adaptan de forma natural al impacto humano sobre las costas de Mallorca, según un estudio realizado por un grupo de investigadores del departamento de Biología en la Universidad de las Islas Baleares (UIB), que recogió hoy el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).
Así, los expertos han analizado por primera vez los microorganismos en entornos artificiales y de uso recreativo, como los puertos, para conocer el impacto generado por la acción del hombre en estos entornos. El resultado: no se produce una ruptura del equilibrio porque las bacterias se adaptan de forma natural al cambio que se produce en su ambiente.
La investigación, publicada recientemente en 'Systematic and Applied Microbiology', demuestra que el tipo de bacterias que se encuentran en cada uno de los ambientes se corresponde con las características del entorno.
Para estudiar las comunidades de bacterias, los investigadores realizaron durante un año análisis filogenéticos (clasificación científica de las especies basada en las relaciones de proximidad evolutiva entre las distintas especies desde el origen de la vida en la Tierra hasta la actualidad) a partir de secuencias de ADN de los microorganismos pertenecientes a tres zonas de la costa mallorquina: un puerto, una playa y la zona costera circundante (a unos 500 metros de la costa).
Los microorganismos son los principales actores del funcionamiento del ecosistema marino y responden rápidamente a estímulos o a cambios en su entorno. En este sentido, el texto confirma que como las condiciones ambientales no son las mismas en una muestra de agua cristalina sobre un fondo que está a 22 metros, que en una muestra de agua de una playa situada a la entrada de un puerto deportivo, donde el fondo marino está a 1,5 metros, las comunidades bacterianas tampoco son las mismas.
Por ello, el informe apunta que los microorganismos hallados en el puerto son bacterias marinas típicas."Éstas son muy importantes para la actividad del ecosistema marino, que no pueden ser directamente relacionadas con contaminación", explica Balbina Nogales, autora principal del estudio.
LA BACTERIA DE LOS HIDROCARBUROS
Además, los científicos encontraron un tipo de bacteria que, sólo en ese caso, podría relacionarse con la presencia de hidrocarburos en el agua. "Es el único y no es mayoritario. Es sorprendente que en el puerto, donde es inevitable que haya una concentración de hidrocarburos en el agua, no se detecten bacterias potencialmente degradadoras de hidrocarburos en proporciones elevadas", añade.
Según los expertos, de esta manera se entiende que el cambio que sufren las bacterias es gradual, y el aumento de concentración de clorofila en el puerto no es prueba de ello. "La naturaleza tiene mecanismos de homeostasis y regula su funcionamiento aunque los humanos alteren el entorno, siempre que no sobrepasen ciertos límites. Hay que usar sin abusar porque somos una especie más sobre el planeta", declara.
Asimismo, la investigación evidencia que aparecen bacterias "totalmente inusuales" en el medio marino, que los científicos consideran que proceden del intercambio con el medio terrestre que rodea el puerto.
Finalmente, los investigadores eligieron la línea costera de Mallorca como zona de estudio porque la explotación de las actividades de ocio, como la náutica, "supone un factor de impacto importante, sobre todo en verano".