Un grupo de cristianos impide la retirada de una cruz en una iglesia de China

 

Un grupo de cristianos impide la retirada de una cruz en una iglesia de China

Actualizado 08/07/2015 9:51:53 CET

PEKÍN, 21 Jul. (Reuters/EP) -

La Policía china se ha enfrentado este lunes con un grupo de manifestantes cristianos que han conseguido evitar la retirada de una cruz en una iglesia en el condado de Pingyang, en la provincia de Zhejiang, según han informado los testigos.

Según los testigos, los altercados empezaron a las dos de la mañana y se prolongaron durante dos horas. El grupo de fieles logró rodear la iglesia para evitar que retiraran la cruz, pero las autoridades lograron finalmente cerrar el templo.

"No queremos que la cierren, así que nos hemos unido para frenarlos, pero han venido y nos han golpeado", ha dicho uno de los manifestantes, que ha cifrado el número de policías en 500.

Otra fuente ha asegurado que no buscan problemas y no se opondrán a las "peticiones razonables" del Gobierno. Sin embargo, ha calificado como "inaceptable" la actuación de las autoridades.

Testigos aseguran que varias personas han resultado heridas y algunos incluso han tenido que recibir atención hospitalaria. Las fotos que los manifestantes han publicado en Weibo o que se han enviado por WeChat muestran los enfrentamientos y las caras ensangrentadas de algunas personas.

Por su parte, un responsable del Gobierno de Pingyang ha dicho que "no entiende la situación", aunque no ha hecho más comentarios.

El grupo cristiano ChinaAid ha informado de que en las últimas semanas las iglesias de la provincia de Zheijiang, en el este del país, han recibido órdenes del Gobierno para demoler los templos o retirar las cruces. Las autoridades justifican su decisión y aseguran que se trata de una campaña contra edificaciones ilegales.

Los grupos pro Derechos Humanos y los cristianos aseguran que en los últimos años se ha elevado la persecución religiosa. La Constitución china no incluye la protección de la libertad religiosa.

China cuenta con unos 65 millones de cristianos, divididos entre los que acuden a las iglesias sancionadas por el Estado y los que practican la religión de forma clandestina. Los grupos defensores de los Derechos Humanos acusan frecuentemente a China de no respetar la libertad religiosa, aunque Pekín lo niega.

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