La Dra. Naomi Cano-Ibáñez, investigadora del grupo E14-Medicina Preventiva y Salud Pública del ibs.GRANADA y profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Granada y autora de correspondencia del artículo - IBS.GRANADA
GRANADA 28 May. (EUROPA PRESS) -
Investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.Granada) y de la Universidad de Granada (UGR) participan en un ensayo clínico internacional que aporta nueva evidencia sobre cómo mejorar el abordaje del déficit de hierro durante el embarazo, un problema frecuente que puede afectar a la salud de la madre y del bebé.
Durante la gestación, las necesidades de hierro aumentan de forma considerable para sostener el crecimiento del bebé, la placenta y los cambios fisiológicos de la madre. Una situación muy frecuente que suele presentarse en este periodo es el déficit de hierro sin anemia, donde las reservas de hierro están bajas, pero los análisis rutinarios pueden no detectarlo porque la hemoglobina todavía se mantiene en valores normales. Esto significa que muchas mujeres pueden presentar cansancio, peor recuperación o mayor riesgo de complicaciones sin ser diagnosticadas y tratadas a tiempo.
Según explica la doctora Naomi Cano-Ibáñez, investigadora del grupo E14-Medicina Preventiva y Salud Pública del ibs.Granada y profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UGR y autora de correspondencia del artículo, "tradicionalmente se ha actuado cuando la anemia ya estaba presente. Nuestros resultados indican que adelantarse y tratar el déficit de hierro antes de esa fase puede aportar beneficios clínicos no solo para la salud de la madre, sino también del recién nacido".
Para comprobarlo, los investigadores llevaron a cabo un ensayo clínico multicéntrico en el que participaron 600 mujeres embarazadas atendidas en tres hospitales universitarios de Lahore (Pakistán): Services Institute of Medical Sciences, Fatima Jinnah Medical University y Allama Iqbal Medical College, donde se analizaron parámetros clínicos y analíticos durante la gestación y en el momento del parto.
Las participantes, con embarazo único y déficit de hierro sin anemia detectado en etapas tempranas de gestación, fueron asignadas aleatoriamente a dos grupos: uno recibió hierro intravenoso además del suplemento oral habitual y otro recibió únicamente hierro oral preventivo, considerado la atención estándar en la práctica clínica.
Los resultados mostraron beneficios claros en las mujeres tratadas con hierro intravenoso. Las mujeres que recibieron este tratamiento llegaron al final del embarazo con mejores niveles de hemoglobina que las del grupo control. Además, la anemia antes del parto fue notablemente menor en el grupo tratado con hierro intravenoso.
En los recién nacidos también se observaron beneficios: menor frecuencia de restricción del crecimiento fetal, mayor peso al nacer y mejores reservas de hierro. Otro dato relevante es que no se registraron efectos adversos graves relacionados con el tratamiento intravenoso durante el estudio, lo que respalda su seguridad en el contexto evaluado.
"Los resultados fueron contundentes: el hierro intravenoso redujo la anemia antes del parto del 74% al 23% y disminuyó la restricción del crecimiento fetal del 11% al 1%, lo que muestra que intervenir a tiempo puede cambiar de forma significativa la salud de la madre y del bebé", destaca la doctora Naomi Cano-Ibáñez.
Los autores del estudio señalan que este estudio abre la puerta a un cambio en el manejo del déficit de hierro durante el embarazo. Los investigadores plantean que los controles prenatales incorporen la medición de ferritina, principal indicador de las reservas de hierro, para detectar de forma precoz a mujeres en riesgo, aunque todavía no presenten anemia.
Además, los resultados apuntan a que un tratamiento más temprano y eficaz en casos seleccionados podría ayudar a prevenir complicaciones maternas y problemas de crecimiento fetal mediante una intervención simple: una sola dosis de hierro intravenoso. El siguiente paso será analizar su coste-efectividad y valorar cómo integrar estas medidas en la práctica clínica habitual.