CÓRDOBA 14 Mar. (EUROPA PRESS) -
La obra 'Tratado sobre venenos y antídotos', escrita por el cordobés Maimónides en el siglo XII y traducida por completo por primera vez al castellano por el docente y filólogo Darío Fernández Ruiz, bajo el sello El Desvelo, de la editorial Almuzara, aborda un compendio práctico y casero sobre remedios contra venenos.
Según destacan desde la editorial, mordeduras de serpientes y perros rabiosos, picaduras de tarántulas, ingesta accidental de plantas venenosas o no accidental, "para todo halla remedio el médico del siglo XII en este libro que no ha perdido actualidad y que cuenta con una estructura dinámica y muy ordenada".
Originalmente titulado 'Tratado sobre venenos y la protección contra drogas letales' es una obra inédita en español del gran filósofo y médico medieval Maimónides. Se trata de la primera traducción íntegra al español de uno de los textos médicos más singulares del siglo XII, donde el filósofo cordobés, que fuera médico de Saladino, combina ciencia, ética y filosofía.
"No estamos --como se asegura en el prólogo-- frente a un manual de toxicología en el sentido moderno, sino ante un texto de urgencia, compuesto a petición del protector de Maimónides al-Fadil, que solicitaba un compendio de remedios sencillos y accesibles para la población egipcia antes de la llegada del médico".
Esta primera versión completa traducida al castellano coteja las fuentes árabes, hebreas y latinas, "de forma legible y rigurosa a la vez, con notas explicativas y contextualización histórica". Al tiempo que combina conocimiento médico, reflexión ética y sabiduría filosófica, por lo que "supone un rescate de primer orden de una pieza esencial del patrimonio intelectual sefardí y árabe medieval".
UN ORDEN MORAL
La estructura del texto revela un orden moral además de clínico. La primera parte se dedica a las mordeduras y picaduras venenosas --serpientes, escorpiones, perros rabiosos--; la segunda, a los venenos ingeridos, voluntaria o de modo accidental. Aquí, Maimónides no se limita a establecer una clasificación médica: el paso de lo externo (mordedura) a lo interno (ingesta) sugiere una progresión moral, pues el primer tipo de veneno proviene del entorno, mientras que el segundo lo hace del propio acto humano, ya sea negligencia o intento de suicidio.
"En ambas partes, el médico combina precisión empírica y claridad pedagógica: la herida debe atarse, incidirse y succionarse, el aire debe ser limpio, la dieta moderada, el cuerpo mantenido despierto; recomienda evitar los excesos y el descuido, recordando que muchas intoxicaciones proceden de un uso imprudente de medicamentos o alimentos", escribe Darío Fernández Ruiz.
Serpientes, tarántulas, avispas, escorpiones, perros rabiosos y domésticos. Para las picaduras y mordeduras provocadas por esta pléyade de animales tiene el médico remedio. Eso sí, acompañado de una cantidad proporcional de vino la mayoría de las ocasiones. No hay que dejar dormir a la víctima, porque puede resultar mortal.
Si, por ejemplo, en el caso de una mordedura perruna el animal es doméstico, la cosa cambia: será suficiente sumergir el sitio de la mordedura en aceite de oliva caliente una y otra vez hasta que el dolor disminuya y a continuación colocar habas crudas que se han de masticar hasta que se conviertan en un ungüento y aplicarlas como una cataplasma en el sitio de la mordedura.
LA MORDEDURA MÁS PELIGROSA
¿Y cuál es la mordedura más peligrosa? Maimónides lo explica: "Es la de un animal no venenoso que tiene el estómago vacío, y si el animal que muerde tiene un temperamento malo o se alimenta con comida que es mala para él y todavía tiene hambre, su mordedura es casi tan peligrosa como la de un animal venenoso".
"Especialmente si la persona mordida está repleta de comida, o su cuerpo contiene malos humores, o la extremidad mordida es débil. Porque tal miembro puede pudrirse y suponer un mayor peligro para su vida", agrega, para precisar que "el tratamiento de estos casos excepcionales no entra en el ámbito de este tratado".
Moisés ben Maimón, conocido como Maimónides (1138-1204), es una figura central en la historia de la filosofía y el judaísmo. Médico, filósofo y teólogo en su juventud, sufrió las persecuciones almohades en su Córdoba natal y el exilio en el Magreb antes de establecerse en Fustat, la actual El Cairo, donde ejerció como médico del visir al-Fadil y del sultán Saladino.
En sus escritos médicos late un mismo principio: el arte de curar requiere entender al ser humano como un todo donde el cuerpo y el alma cooperan en la conservación del equilibrio vital. Su influencia perdura no sólo en el pensamiento judío medieval, sino también en el escolasticismo cristiano y el pensamiento islámico. Cordobés, vivió sus primeros años en Al Ándalus y pasó la madurez en Fustat, donde dejó un legado que abarca la filosofía, la literatura rabínica, la astronomía y la medicina.