El delegado de Gobernación del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera - Europa Press - Archivo
SEVILLA 11 Ene. (EUROPA PRESS) -
Tras la reunión celebrada entre el concejal de Gobernación y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, el socialista Juan Carlos Cabrera, y el responsable del restaurante 'Princi.Pico', Roberto Murados, quien finalmente ha negado que el edil reclamase nada fuera de lo permitido cuando acudió al establecimiento con su familia y ha descartado además que el mismo dijese expresiones xenófobas, el alcalde, Juan Espadas, ha manifestado que ha quedado "bastante claro qué es lo que sucedió".
En declaraciones a los medios de comunicación este lunes, el alcalde hispalense ha recordado que a lo largo de los últimos días han trascendido "claramente las opiniones del delegado y del dueño del establecimiento, que dejan bastante claro qué es lo que sucedió en definitiva" en aquel incidente.
Y frente a postura de Vox, que ha denunciado al citado concejal por presuntos delitos de coacciones, abuso de autoridad, prevaricación, de odio y de desorden público, considerando que el "cambio de versión" del empresario hostelero podría derivar de un supuesto "miedo a represalias" al funcionar su negocio gracias a una concesión municipal dependiente de los procedimientos reglados del Auntamiento, Espadas ha señalado que no va a "entrar" en el "activismo judicial" de Vox porque "lo que buscan es eso".
EL INCIDENTE
En concreto, Vox había reclamado "explicaciones urgentes" a Cabrera, asegurando que "testigos" le atribuían un "sonoro altercado con los trabajadores y responsables del citado restaurante porque no le dieron la mesa que él quiso", avisando además de un supuesto "abuso de poder" bajo la premisa de que el edil habría ordenado una "inspección policial exprés" en el negocio como represalia y acusando igualmente al edil de "insultos racistas y xenóbofos" hacia los miembros del establecimiento.
Cabrera, de su lado, exponía que "ni hubo insultos racistas, ni amenazas, ni se exigió ningún trato de favor", narrando que junto con sus familiares había solicitado una mesa para diez personas y el día de Reyes las normativas emitidas por la Junta de Andalucía para el sector hostelero permitían tal extremo. A raíz de la negativa del negocio a facilitar la mesa, "los responsables del establecimiento insultaron" a sus familiares y "negaron" la hoja de reclamaciones cuando fue solicitada, tras lo cual fue alertada la Policía Local pero él ya no estaba allí cuando los agentes llegaron, según Cabrera.
UN "ERROR" Y UN "MALENTENDIDO"
Después de eso, el pasado sábado se celebraba una reunión entre Cabrera y el responsable del restaurante. Al término del encuentro, el abogado del establecimiento, Joaquín Moeckel, explicaba a Europa Press que el empresario hostelero ha manifestado que en efecto, aquel día estaba permitido servir mesas de hasta diez personas y que medió un "error" por parte del restaurante a la hora de afrontar la situación, aludiendo a un "malentendido" derivado después en una "discusión" y finalmente en una "desagradable situación para todas las partes".
El abogado, en ese sentido, exponía que el responsable del restaurante ha señalado finalmente que Cabrera no profirió ningún comentario xenófobo o racista, destacando la voluntad de "aclarar" el incidente y zanjarlo y precisando que corresponde a "otro foro lo acontecido de forma tangencial" al citado conflicto, en alusión a la llegada de la Policía Local al establecimiento.