Archivo - ECB President Christine Lagarde explains the Governing Council's monetary policy decisions and answers questions from journalists at the Governing Council press conference held on 19 March 2026 at 14:45 CET in Frankfurt am Main. - FELIX SCHMITT FOR ECB - Archivo
MADRID 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha defendido este martes la necesidad de una política monetaria "prudente" a la expectativa de cómo evoluciones el conflicto en Irán, que implica una subida de los precios de la energía, que se irá trasladando al conjunto de la inflación, además de una nueva fuente de incertidumbre añadida.
"En esas circunstancias nuestra política monetaria tiene que ser prudente", ha señalado Guindos durante su intervención en un desayuno informativo del diario 'La Razón', donde ha advertido de que, si bien el BCE no puede evitar un primer impacto en la inflación, tiene que intentar evitar efectos de segunda ronda, que son los más complejos desde el punto de vista de la política monetaria.
"La política monetaria no es todopoderosa, no podemos hacer todo", ha resumido el vicepresidente del BCE, reclamando que también corresponde actuar a los gobiernos mediante la política fiscal ante los desafíos relacionados con la necesidad de elevar el gasto en defensa en un contexto marcado por la división en los parlamentos europeos, lo que provoca dificultades en algunos países para la aprobación de presupuestos.
Al margen de la política fiscal, para el vicepresidente del BCE otras vulnerabilidades potenciales se relacionan con las altas valoraciones en los mercados, tanto de renta fija como variable.
"Yo creo que los mercados tienen problemas de vez en cuando para evaluar los riesgos geopolíticos. Pasan del cero al infinito prácticamente sin solución de continuidad", ha señalado Guindos.
Asimismo, en cuanto a la estabilidad financiera, también ha apuntado a "los no bancos", señalando que últimamente el principal riesgo que se está identificando se relaciona con el llamado crédito privado, mucho más significativo en Estados Unidos que en Europa, pero que de algún modo podría llegar a contaminar a la situación del sistema bancario.