La obra 'El Testigo' con 'El Brujo' pone hoy punto final a la programación de UNIAescenaBaeza

Actualizado 23/07/2010 8:04:29 CET

BAEZA (JAÉN), 23 Jul. (EUROPA PRESS) -

El teatro Montemar acoge este viernes la representación de la obra 'El Testigo', de la compañía Rafael Álvarez 'El Brujo' y el Centro Andaluz de Teatro (CAT), con la que concluye la actividad de UNIAescenaBaeza.

La programación comenzó el 12 de julio con 'La función por hacer', de Kamikaze Producciones, y continuó con 'En su rincón asentada', de la compañía Teatro de la Resistencia, el 13 de julio; 'La sonrisa de Miguel', de Jácara Teatro, el 14 de julio; 'La naranja completa', de la compañía Tenemosgato, el 15 de julio, o 'Clasicorro lo serás tú', de la compañía Ribalta Producciones, el 22 de julio, hasta llegar a 'El Testigo'.

Rafael Álvarez es titulado por la Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. En sus comienzos colaboró en diversos montajes teatrales de las compañías Tábano, TEI (Teatro Experimental independiente) y Teatro Libre de Madrid. En 1988 funda junto a José Luis Alonso de Santos, Gerardo Malla y Jesús Cigarro la productora de teatro Tentación SA y en 1995, junto a María José Norte, crea su propia productora Producciones 'El Brujo', dedicada a la distribución y la producción de obras teatrales y audiovisuales.

Ha participado en varios montajes teatrales como 'El juego de los insectos de los Hermanos Kappeck', ha protagonizado' La taberna fantástica' de Alfonso Sastre, 'Lazarillo de Tormes', en versión de Fernando Fernán Gómez o 'La sombra del Tenorio' de José Luis Alonso de Santos, entre otras. A partir de 1986 también ha compaginado el teatro con el cine y la televisión. Ha trabajado en películas como 'El Crack', de José Luis Garci, 'Pajarico', de Carlos Saura y, recientemente, en la adaptación de Fernando Fernán Gómez del 'Lazarillo de Tormes', película galardonada con dos Goyas.

Según informó la UNIA, 'El Testigo' es una obra de Fernando Quiñones en la que se puede apreciar "la delicadeza del costumbrismo de sus textos a través de una sabiduría poética y sentido del ritmo". En esta obra, el autor ha plasmado la vida del cantaor Miguel Pantalón, con un estilo "rico, brillante, austero al tiempo, lleno de omisiones, medias palabras, sobreentendidos y desplantes; con un texto que transforma el flamenco en pensamiento".