SEVILLA, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los habitantes del poblado chabolista instalado entre el puente de la Juan Carlos I y el puente de hierro que conecta San Juan de Aznalfarache con Sevilla, asentamiento creado por familias del Polígono Sur que abandonaron la zona tras el tiroteo en el que murió un menor de 17 años víctima de una bala perdida, aseguraron hoy que "todos" los menores escolarizados están asistiendo a las clases de evaluación ofertadas por la Consejería de Educación para los niños del poblado, que hoy habría sido visitado por un equipo de la Junta de Andalucía que ha tomado los datos personales de los chabolistas.
Una de las portavoces del colectivo, Aurora, explicó a Europa Press de que gracias a la oferta educativa específica creada por la Consejería de Educación para evitar que los 95 menores de este asentamiento chabolista fueran despojados de su escolarización, "todos los niños" están asistiendo a un centro educativo del barrio hispalense de Bellavista, para lo cual unos autobuses recogen a los menores a las 15,30 horas y los devuelven al asentamiento poco después de las 19,30 horas.
"Todos los niños van a clase con ilusión", dijo manifestando su alegría por el hecho de que "los niños se quiten unas horas del calor" que sufren los habitantes del poblado, formado por jaimas, precarias construcciones de madera y láminas de plástico y furgonetas habilitadas como rudimentarias caravanas. Al respecto, explicó que los menores reciben alimento e higiene en estas horas.
En cuanto al destino de las más de 300 personas que habitan estas 62 chabolas a orillas del cauce vivo del río Guadalquivir, esta portavoz del colectivo de chabolistas explicó que tras el retorno derivado del último intento de ocupación de las viviendas que antiguamente moraban en el Polígono Sur, "hoy han venido dos personas de la Junta de Andalucía" acompañadas por "un médico", equipo que "ha apuntado los nombres" de los chabolistas que se encontraban en el poblado en ese momento.
De cualquier manera, insistió en que los chabolistas "aguantamos como podemos" las condiciones de vida del asentamiento, que carece de agua potable, iluminación, suministro energético o cualquier servicio básico. "Al menos podrían sacarnos de aquí y llevarnos a unas caracolas", dijo reclamando viviendas prefabricadas para este grupo de personas que abandonó el Polígono Sur por temor a represalias por la muerte del citado joven.
UNA BALA PERDIDA
Varias familias arraigadas en el entorno del barrio marginal de las Tres Mil Viviendas huyeron de la zona por temor a "represalias" como consecuencia del tiroteo que el pasado 29 de marzo se saldó con la muerte de un menor de etnia gitana de 17 años en la calle José Sebastián Bandarán, donde una bala perdida alcanzó en la cabeza al menor mientras presenciaba el intercambio de disparos desde un todoterreno manejado por su propio padre.
Estas familias abandonaron el Polígono Sur prácticamente al día siguiente de que se produjera este tiroteo entre clanes de etnia gitana, si bien la muerte del menor no aconteció hasta días más tarde en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Virgen del Rocío a consecuencia de las lesiones craneoencefálicas derivadas del impacto de bala. Se da la circunstancia de que uno de los clanes que habría participado en el tiroteo, actualmente investigado por el Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía, está formado por algunas de las personas que aterrizaron en el Polígono Sur tras el desmantelamiento del asentamiento chabolista de Los Bermejales.