Silueta del Toro de Osborne. - GRUPO OSBORNE
EL PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ), 29 (EUROPA PRESS)
El Toro de Osborne, una de las creaciones publicitarias españolas más emblemáticas, celebra el 70 aniversario de su concepción original, ideado como un encargo publicitario para promocionar el Brandy Veterano y que, siete décadas después, se ha transformado en un icono de identidad cultural y un hito tanto artístico como publicitario que, como marca renombrada, ha logrado trascender sus limitaciones para integrarse plenamente en el paisaje español y en la memoria colectiva, según ha señalado Osborne.
En una nota, ha recordado que la historia de este emblema comenzó en la década de los 50 cuando Osborne encargó a la agencia publicitaria Azor el diseño de una campaña que lograra destacar en la red de carreteras españolas. El proyecto fue encomendado al diseñador Manuel Prieto, que propuso una solución innovadora para la época, como fue la silueta negra de un toro, concebida para integrarse armónicamente con el entorno natural, evitando alterar la estética del paisaje. Así, en 1957 se levantó en la localidad madrileña de Cabanillas de la Sierra la primera de estas vallas.
Según ha explicado Osborne, en sus inicios la estructura estaba fabricada en madera y contaba con una altura de cuatro metros, sin embargo, las exigencias de mantenimiento y los cambios en la legislación viaria impulsaron su evolución técnica. Así, en 1961 la madera fue sustituida por chapa metálica, lo que permitió aumentar la altura a siete metros.
Posteriormente, la entrada en vigor de nuevas normativas obligó a alejar la publicidad de los márgenes de las carreteras y como respuesta a esta nueva regulación Osborne tomó la decisión de duplicar el tamaño de la figura hasta alcanzar los 14 metros actuales, garantizando así que su inconfundible silueta siguiera siendo perfectamente visible para los conductores desde la distancia.
Por otra parte, ha recordado que a lo largo de su trayectoria el Toro de Osborne ha enfrentado importantes desafíos legales que pusieron a prueba su permanencia en el paisaje español. En 1988, la aprobación del Reglamento General de Carreteras prohibió cualquier tipo de publicidad visible desde las vías públicas, lo que amenazó con la retirada de todas estas esculturas. Tras "una movilización social sin precedentes liderada por ciudadanos, artistas e intelectuales que reclamaban la conservación de las vallas publicitarias del Toro como un bien cultural", en 1997 el Tribunal Supremo dictó una "sentencia histórica que indultó a la silueta por su innegable interés estético y cultural, permitiendo que las 92 vallas que existen hoy en España continúen formando parte de su horizonte".
Finalmente, ha indicado que tras 70 años el Toro de Osborne continúa siendo, única y exclusivamente, propiedad del Grupo Osborne, protegida como obra artística, valla y marca registrada a nivel internacional. Como titular de estos derechos, la compañía mantiene una defensa activa y constante para salvaguardar su imagen y también se encarga de restaurar las vallas del Toro de Osborne que han sufrido algún desperfecto y vela porque se mantengan siempre en perfecto estado.