Hamburgesa, comida rápida. - UGR
GRANADA 10 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un estudio realizado en el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada ha analizado el sesgo atencional hacia imágenes y marcas alimentarias en función del estado de saciedad y ha evidenciando que logotipos y anuncios de comida rápida captan nuestra atención incluso sin hambre, lo que no ocurre con las imágenes de alimentos.
El sesgo atencional hacia la comida es un mecanismo adaptativo que permite detectar con rapidez alimentos cuando el organismo los necesita, y que se atenúa cuando la persona está saciada.
La alta exposición a estímulos alimentarios que existe en la actualidad, especialmente en lo que se refiere a anuncios y logotipos de productos hipercalóricos ricos en grasas y azúcares, hace que este mecanismo puedea activarse de forma persistente. Incluso, cuando ya no tenemos hambre.
Este estudio de la UGR ha analizado si este sesgo atencional se produce también ante logotipos de comida rápida y si, al igual que ocurre con las imágenes de alimentos, depende del estado motivacional de hambre.
El trabajo ha sido desarrollado por Irene Ruiz, Ana González e Isabel de Brugada, del grupo de investigación Neuroplasticidad y Aprendizaje.
La investigación se llevó a cabo mediante dos experimentos con el objetivo de comprobar si los logotipos de comida pueden captar la atención de forma similar a las imágenes de alimentos y, a la vez, de examinar si este efecto varía en función de si la persona tiene hambre o está saciada.
Para ello se empleó una tarea de búsqueda visual en la que se presentaban cuatro imágenes y las personas participantes debían indicar si todas eran iguales o si una de ellas era diferente.
Los estímulos podían estar relacionados con la comida --imágenes de alimentos o logotipos de comida-- o no relacionados --objetos cotidianos o logotipos de productos de limpieza--.
En el primer experimento, los participantes no comieron durante las tres horas previas a la prueba, con el fin de garantizar un estado de hambre.
En el segundo experimento, antes de realizar la tarea, se les ofrecieron patatas fritas y galletas de chocolate para asegurar un estado de saciedad.
Las investigadoras esperaban que, cuando las personas tuvieran hambre, respondieran más rápidamente ante estímulos relacionados con comida, tanto imágenes como logotipos, en comparación con los estímulos neutros.
En cambio, en estado de saciedad se anticipaba una reducción del sesgo hacia las imágenes de alimentos, pero no necesariamente hacia los logotipos. Los resultados confirmaron estas predicciones.
Cuando las personas tenían hambre, tanto las imágenes como los logotipos de comida captaban la atención en mayor medida que los estímulos no relacionados con alimentos.
Sin embargo, en las personas saciadas, las imágenes de comida dejaban de mostrar este efecto y generaban tiempos de respuesta similares a los de los estímulos neutros. Los logotipos de comida, en contraste, continuaban atrayendo la atención incluso en ausencia de hambre.
Estos hallazgos indican que, mientras que el sesgo atencional hacia los alimentos depende del estado de hambre, los logotipos de comida parecen activar la atención de forma más automática e inflexible.
El emparejamiento repetido de estas marcas con alimentos altamente palatables contribuye a que se conviertan en señales asociadas a la comida, capaces de desencadenar respuestas atencionales o motivacionales de manera independiente del estado fisiológico.