Los misioneros salesianos acogen a más de 30.000 personas desplazadas, unas 4.500 familias, en una extensión de tres campos de fútbol en el centro Don Bosco Ngangi, en Goma, en República Democrática del Congo, un país que sufre ya más de 30 años de guerra, con siete millones de desplazados y 25,4 millones de personas que necesitan ayuda urgente.