¿Qué es la bulimia nerviosa y cuáles son sus síntomas?

 

¿Qué es la bulimia nerviosa y cuáles son sus síntomas?

Actualizado 02/03/2017 19:51:55 CET

MADRID, 2 Mar. (Elena Trigo, psicóloga) -

Emma tiene 20 años y desde hace unos meses nota que algo no va bien, pero le da mucha vergüenza contar lo que le pasa... no lo sabe nadie, ni su novio, ni sus mejores amigas, ni su familia...

Emma siente a menudo que pierde el control sobre la comida y se ve a sí misma devorando gran cantidad de alimentos en poco tiempo. Tras estos atracones siente mucha culpa y malestar, además de miedo a engordar; lo que le lleva a un intento de "compensar" estos excesos vomitando.

Emma padece bulimia nerviosa, un trastorno de la conducta alimentaria que como ella sufre un 3% de la población española. En su mayoría mujeres (9 de cada 10 afectados) adolescentes y jóvenes.

Las personas que padecen bulimia nerviosa sienten una gran insatisfacción con su cuerpo y temen por encima de todo engordar, ese miedo se convierte en su principal obsesión y su vida gira en torno a ello. Todo, para ellas, tiene que ver con la comida y el peso.

Se pasan el día pensando qué comerán, lo que se han prohibido comer, si les cabrá o no el vestido rojo, si quedar o no para ir de tiendas porque "cada vez estoy más gorda y no quiero probarme ropa y comprobarlo".

Un inocente plan con las amigas que antes les apetecía se puede convertir en una tortura, "porque a ver si al final se va alargar y van a querer cenar, y claro acabaré pidiendo una hamburguesa porque es lo que van a tomar todos y no quiero ser la rara que toma lechuga... pero luego me sentiré gorda...y ya sé lo que pasará".

El deseo de controlar el peso es lo que provoca las conductas típicas de este trastorno. Las personas con bulimia fluctúan entre la restricción alimentaria (dietas, alimentos prohibidos) y la presencia de atracones frecuentes (como los de Emma) en los que engullen vorazmente alimentos hipercalóricos que se habían auto-prohibido (donuts, chocolatinas, patatas fritas, pasta o incluso mantequilla a cucharadas).

Estos atracones generan sentimientos de culpa en la persona, que siente que ha perdido el control, que va a engordar, que piensa que no puede ni controlar lo que come... Lo que da lugar a intentos inapropiados de compensar esa ingesta descontrolada, como pueden ser los vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, diuréticos, practicar ejercicio físico de forma excesiva, periodos de ayuno o dieta estrictas...


¿POR QUÉ BULIMIA?

La bulimia nerviosa no es un capricho de una adolescente que sueña con ser modelo, es un trastorno mental asociado a mucho sufrimiento, insatisfacción y baja autoestima.

Las alteraciones alimentarias y la obsesión con el peso no son más que la punta visible del iceberg, lo que los de alrededor perciben. Si profundizamos hay mucho más, vemos personas con dificultad para manejar los problemas con los demás, que se sienten desbordadas por sus propias emociones, con dificultad para tomar decisiones...

Un mal día, una discusión con una amiga, una mala contestación del novio, un gesto de su jefe... cualquier dificultad del día a día es para ellas un disparador de conductas bulímicas. En realidad la bulimia, más que un trastorno del comer, es un trastorno de las emociones. Una mala gestión de la rabia, de la decepción o la ira, que intentan manejar a través del cuerpo y la alimentación.

Con la terapia Emma se dio cuenta que muchas veces el sentirse desplazada, fuera de lugar, con sus amigas era el desencadenante de un atracón al llegar a casa.

Es como si la bulimia les ayudase a gestionar aquello que no saben manejar de otro modo. Emma no sabía gestionar ese sentirse rechazada. El aparente "control del cuerpo" le daba una falsa sensación de seguridad. Sin embargo aunque lograse un cuerpo perfecto no acabaría su sufrimiento, ya que esa no es la auténtica raíz del problema.


¿CUÁNDO PENSAR QUE ALGUIEN PADECE BULIMIA?

Las personas con bulimia no llaman la atención por su peso, es habitual que su peso esté dentro de la media, aunque algunos presentan sobrepeso.

Los afectados, como parte del problema, no quieren que nadie sepa lo que les pasa, ocultan los síntomas por vergüenza y miedo. Para ellos reconocer sus síntomas y pedir ayuda es un signo de insuficiencia personal y debilidad, lo que dificulta su detección.

A continuación te propongo una serie indicadores para detectar bulimia. Cumplir alguno de ellos de forma aislada no implica padecer bulimia, presentar la mayor parte de éstos signos puede hacernos estar alerta.

- Estar últimamente más preocupado por la alimentación y el peso.

- Sentir remordimientos después de comer.

- Darle mucha importancia al peso. Pesarse muy a menudo, incluso varias veces al día. Mirarse constantemente al espejo.

- Saltarse o rechazar comidas. No desayunar, no cenar... Escabullirse a la hora de comer o comer solo.

- Hacer dietas muy restrictivas. Autoprohibirse muchos alimentos (ni fritos, ni azúcares, ni proteínas, ni grasas...).

- Perder peso de forma "inexplicable".

- Estar más irritable o presentar frecuentes cambios de humor.

- Interés exagerado por recetas de cocina, dietas, tablas calóricas.

- Encerrarse en el baño después de las comidas.

- Practicar ejercicio de forma excesiva y extenuante.

- Aumentar la actividad física cotidiana: Dejar de coger el autobús para ir andando, quedarse de pie en vez de sentarse, subir a pie todas las escaleras del metro...

- Mostrar insatisfacción corporal constante: quejarse de que nada le queda bien, decidir qué ponerse cada mañana se vuelve una odisea.

- Evitar situaciones sociales por temor a ser observada o juzgada. Dejar de ir a la piscina, no querer quedar con amigas o ir a eventos sociales...


¿A DÓNDE ACUDIR?

Se puede buscar ayuda, no es necesario seguir sufriendo, y, aunque es tentador pensarlo es poco probable que el problema se solucione solo o con el paso del tiempo. Acude a un psiquiatra o psicólogo de tu confianza. Cuanto antes acudas, mejor será el pronóstico.

No es necesario que acudas a hablar de tus atracones, ni si quiera tienes que contarlo en un primer momento (si no lo deseas). Puedes buscar ayuda para cualquier tema de la base del iceberg que creas que puedas cuidar y mejorar: mayor satisfacción en tus relaciones con los demás, cuidado de tu autoimagen, manejo de emociones...


¿QUÉ PUEDEN HACER LOS FAMILIARES Y AMIGOS?

- Escuchar.

- Dejar de relacionarse con la enfermedad y relacionarse con su hija/amiga: Deja su trastorno en manos de los profesionales y olvídate de la comida y su peso. Pregúntale cómo se siente, qué tal su día, qué ilusiones tiene, que dificultades se le presentan... Facilita un espacio para hablar de sus emociones, sus vivencias, sin juzgarle.

- Permitir al afectado pedir ayuda, no tiene por qué reconocer que tiene un problema con la comida, no es necesario. Basta con que reconozca que está sufriendo.

"Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida". Oscar Wilde.

Elena Trigo López
Psicóloga
www.doctorcarloschiclana.com

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies