Flamencos, avocetas y agujas colinegras en Doñana. - SEO/BIRDLIFE
ALMONTE (HUELVA), 26 (EUROPA PRESS)
El Parque Nacional de Doñana muestra estos días una imagen "espléndida", a causa de que las precipitaciones acumuladas durante el actual año hidrológico. No obstante, desde SEO/BirdLife han asegurado que la recuperación del acuífero "requiere de algo más que un año húmedo aislado" y "sigue dependiendo de decisiones urgentes y sostenidas en el tiempo".
Según ha indicado la organización en una nota de prensa, las precipitaciones caídas superan ya los 500 mm, lo que ha permitido la inundación de la marisma y la disponibilidad de hábitat para la reproducción de numerosas especies de aves acuáticas.
Este escenario "positivo" aporta continuidad al pasado año hidrológico 2024/2025 que, con 671 mm, puso fin al período de 13 años más seco desde 1970.
Por ello, con motivo de la celebración del Día Mundial del Clima, establecido por las Naciones Unidas en el año 1992 para impulsar acciones sostenibles frente a la emergencia climática, SEO/BirdLife ha insistido en que la recuperación del espacio natural "tiene un carácter coyuntural".
De hecho, la entidad ha señalado que Doñana es "un ejemplo paradigmático de la relación entre clima, biodiversidad y modelo socioeconómico" y junto al cambio climático "persisten problemas estructurales no resueltos que multiplican sus efectos negativos en el Parque, como la sobreexplotación del acuífero a causa de la agricultura intensiva de regadío, la contaminación del agua y los vertidos mineros al río Guadalquivir".
En este sentido, el responsable de la oficina de SEO/BirdLife en Doñana, Carlos Davila, ha incidido en que la recuperación del acuífero de Doñana "requiere de algo más que un año húmedo aislado". "Necesita de un nuevo ciclo húmedo y de la drástica reducción de la extracción de agua subterránea. La recuperación es posible, pero sigue dependiendo de decisiones urgentes y sostenidas en el tiempo", ha añadido.
LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) indican que el cambio climático avanza "aún más rápido de lo previsto" y no tiene precedentes en miles de años, afectando directamente a los Humedales de Importancia Internacional (Ramsar), como es el caso de Doñana.
Por ello, la "necesidad" de una protección adecuada y un uso racional de los recursos se reconoce como "uno de los pilares centrales de cualquier estrategia climática", siendo necesarias labores de restauración en aquellos humedales que ya hayan sufrido un deterioro o alteración significativa.
Las políticas, la planificación y la aplicación relacionadas con el cambio climático, "deben reconocer e incorporar el papel y la importancia de los ecosistemas de humedales, reduciendo su degradación, promoviendo su restauración y mejorando las prácticas de manejo de las turberas y otros tipos de humedales que son importantes sumideros de gases de efecto invernadero".
"A pesar de que cada vez existen más evidencias de que estos biomas ofrecen una infraestructura natural para reforzar la adaptación al cambio climático, no se ha visto reconocido plenamente en las estrategias, procesos y mecanismos, tanto nacionales como internacionales, de respuesta al calentamiento del planeta", han apuntado desde SEO/BirdLife.
Al respecto, han indicado que Doñana es un humedal de la cuenca mediterránea, donde los efectos del cambio climático son "especialmente severos", además de que las sequías son cada vez más recurrentes e intensas, los temporales son cada vez más fuertes y frecuentes y sus efectos erosivos sobre el litoral se multiplicarán con la subida del nivel del mar.
A todo ello, se suma que los veranos son cada vez más largos y tórridos y durante el año pasado se obtuvo el segundo valor más alto de temperatura media anual registrado (con 19,2º C), siendo la máxima anual de 44,50º C, el quinto registro más alto de la serie histórica.
Sin embargo, los indicadores biológicos reflejan "una mejoría asociada a la inundación de la marisma". El Censo Internacional de Invierno (IWC) de aves acuáticas, coordinado por Wetlands International y desarrollado en este espacio por la Estación Biológica de Doñana (CSIC), ha contabilizado en el mes de enero 385.649 aves de 88 especies, "los mejores datos de los últimos años, aunque todavía lejos de los máximos históricos".
Durante este mes de marzo, algunas aves acuáticas ya presentan colonias de cría activas, contando con una mayor superficie de hábitat disponible. El "buen estado" de inundación alcanzado genera que esta primavera la marisma "reúna las condiciones ecológicas óptimas" para albergar grandes colonias de aves acuáticas, como morito común y espátula común y distintas especies de garzas, como la garza imperial, garcilla bueyera, martinete común, garceta común, garcilla cangrejera y garceta grande.
Además, especies amenazadas de extinción, como la cerceta pardilla o la focha moruna, podrían verse "muy beneficiadas" por "este buen año hidrológico".
En definitiva, la respuesta de los ecosistemas refleja "la alta resiliencia de Doñana cuando las condiciones hídricas son favorables". "La imagen actual de Doñana es esperanzadora, pero no debe llevar a conclusiones erróneas, ya que el humedal responde rápidamente cuando vuelve el agua, pero la conservación de Doñana no puede desligarse de la adaptación al cambio climático. Proteger este espacio es también apostar por un modelo más resiliente, que garantice agua, frenando la pérdida de biodiversidad y evitando procesos de extinción", ha concluido Davila.