Un equipo de científicos del Instituto de Investigación de Ácidos Grasos (FARI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha demostrado que los ácidos grasos Omega-6 no aumenta la inflamación, lo que choca con la actual consideración de que los aceites de semillas, ricos en este tipo de ácidos, son responsable de "muchas enfermedades de la modernidad" por el aumento de su consumo en el último siglo.