El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha rechazado este jueves que constituya un caso de discriminación que una persona dependiente exija que la persona contratada para su asistencia personal tenga una edad similar a la suya, porque es una forma de promover "su autodeterminación" y favorecer que quien ofrece la asistencia se integre en el entorno personal y social de la persona atendida.