El tallaje, el arte de la Semana Santa que necesita más mano de obra y formación:"No se cobra como arte, sería inviable"

Tallaje del paso de la Hermandad San Miguel-Corpues Minerva de Jerez de la Frontera.
Tallaje del paso de la Hermandad San Miguel-Corpues Minerva de Jerez de la Frontera. - MANUEL OLIVA
Europa Press Andalucía
Publicado: viernes, 3 abril 2026 10:01

CÁDIZ 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

El oficio del tallaje es uno de los grandes desconocidos de la Semana Santa, aunque está presente en cada paso y en los elementos de madera y orfebrería que integran el cortejo de las hermandades. Se trata de un gremio que "necesita más mano de obra y formación especializada". Además, "los presupuestos que se ofrecen muchas veces no reflejan el valor real de la obra como arte, porque sería inviable cobrar lo que realmente valdría".

Así lo ha explicado en una entrevista a Europa Press el gaditano Manuel Oliva, reconocido tallista de San Fernando. Desde su taller se especializan en arte sacro para hermandades, además de realizar trabajos de carpintería y talla artística para particulares, aunque el 99% de los encargos proceden de cofradías.

El tallista ha señalado que trabajan no solo para Andalucía, sino también para otras zonas de España, como Valladolid, Ávila o Galicia, e incluso para el extranjero. No obstante, ha reconocido que los proyectos en su provincia, y en especial en San Fernando, "tienen un puntito de ilusión": "Es un orgullo, siendo de allí y habiendo mamado desde pequeño esa Semana Santa".

En este sentido, ha recordado que su primer contacto con las hermandades fue en su localidad natal, de gran tradición cofrade. Desde joven le llamó la atención no tanto las imágenes o los misterios, sino los pasos de madera. Su afición por la carpintería y el trabajo con este material acabó guiando su camino hasta dedicarse profesionalmente a este oficio y fundar su propio taller.

Asimismo, el artista ha relatado que antes de estudiar Bellas Artes en Sevilla y formarse con su maestro en la capital hispalense, comenzó de manera autodidacta realizando pequeños trabajos en una mesa instalada en el trastero de la casa de sus padres, en San Fernando. De su maestro aprendió la técnica de la talla y el dibujo, aunque con los años ha buscado desarrollar un estilo propio: "Intento aportar cosas diferentes y diferenciarme".

Tras finalizar sus estudios, regresó a su tierra para emprender en su actual taller. Su primera obra de talla de autoría propia fue La Borriquita del Puerto de Santa María, seguida de El Despojado de Cádiz.

En este sentido, ha reconocido que "es complicado abrirse paso y hacerse un nombre en este mundo", ya que se trata de un ámbito muy reducido. No obstante, ha destacado que tuvo la suerte de contar con la confianza de estas dos hermandades gaditanas, lo que le permitió empezar a recibir más encargos.

"LOS COMIENZOS NO SON FÁCILES, HASTA LLEGAR AL BOCA A BOCA"

"Los comienzos no son fáciles; hasta que el boca a boca hace que tu trabajo se valore, es complicado", ha subrayado. En este sentido, ha apuntado que si hubiera iniciado su taller en Sevilla, le habría resultado "más fácil" captar encargos de fuera, ya que "estar en la capital hispalense otorga cierto reconocimiento previo".

Sobre el proceso creativo de una talla, ha explicado que el primer paso es el contacto con la hermandad solicitante. Algunas cofradías tienen claro el estilo que buscan, mientras que en otros casos es necesario proponer diseños, siempre procurando que el resultado encaje con "la idiosincrasia y el carácter de la corporación".

A partir de ahí, se elabora un diseño a escala que la hermandad presenta a sus hermanos y, si es aprobado, se lleva a la realidad. Primero se construye la estructura en carpintería y, posteriormente, la talla se desarrolla por fases, año a año, en función de la economía de cada hermandad.

De este modo, Oliva ha explicado que el tiempo de ejecución depende de cada hermandad y del proyecto: "algunos pueden completarse en uno o dos años, mientras que otros, de mayor envergadura, se prolongan más". "Esto es como hacerse una casa, puedes gastar poco o una millonada", ha señalado.

REALIZAR UN TALLAJE DE PASO ES "UNA CADENA"

Asimismo, ha subrayado que todo el proceso de talla exige gran precisión, ya que un error en el diseño inicial condiciona el resultado final, por muy vistoso que parezca. Lo mismo ocurre en la construcción, pues "hay fallos que pueden corregirse sobre la marcha y otros que no". "Si hay algún error, la talla no luce como debería; es una cadena", ha añadido.

Del mismo modo, ha indicado que, aunque la talla se ejecute según el diseño, el proceso continúa en otros talleres, como el de barnizado o dorado, donde también puede verse afectada la calidad final. "Es un conjunto de fases que deben realizarse lo mejor posible", ha apostillado.

En cuanto a su forma de trabajar, el tallista ha detallado que utiliza maquinaria moderna de carpintería para la construcción del paso, aunque en la fase de talla apenas recurre a herramientas eléctricas, "solo un taladro para los orificios y una sierra de calar para los huecos del diseño". "A partir de ahí, todo el trabajo es manual", ha subrayado.

Asimismo, ha reconocido que lo más importante es siempre la imagen titular, que es la que genera devoción, aunque "si la colocamos sobre un cajón liso, no lucirá igual". En este sentido, señala que tallistas, orfebres y otros artesanos buscan "realzar aún más la imagen dentro del conjunto".

"EL TRABAJO DEL TALLAJE ES COMO EL DE UN CANTAUTOR"

En este contexto, ha señalado que todos sus trabajos le generan ilusión, aunque reconoce que "hay veces que se acierta más y otras menos en el resultado final". En este sentido, ha asegurado que el tallaje es "como un cantautor a la hora de escribir una canción, intenta que todas sean buenas, pero cuando salen al público hay algunas que gustan más que otras". "Aun así, yo procuro hacerlo todo con la máxima ilusión y que guste lo máximo posible", ha recalcado.

Así, Oliva ha revelado que actualmente trabaja en dos nuevos diseños: uno para La Soledad de San Fernando, "un paso renacentista con toques grotescos", y otro para Humildad y Paciencia de San Fernando, pendiente de la aprobación del obispado tras Semana Santa para poder iniciar la carpintería.

Sobre la situación del sector, ha señalado que en su taller se trabaja mucho durante el año, aunque "el 50% del tiempo es tallado y el otro 50% es de parada". "Aunque esté trabajando, si ya he firmado otros contratos con esas u otras hermandades, tengo que detener esos proyectos ese año", ha explicado, indicando que incluso ya está cerrando encargos para la Semana Santa de 2027.

"SE PODRÍA DUPLICAR LA PLANTILLA, PERO HACE FALTA ESPECIALIZACIÓN"

Igualmente, ha destacado que los talleres de tallaje requieren mano de obra muy especializada. En su caso podrían "duplicar la plantilla" para afrontar todo el trabajo, pero "se necesita más personal especializado". Por ello, ha comentado que desde el gremio se están realizando gestiones con asociaciones de arte sacro andaluzas para que "los políticos se involucren y apuesten por la formación especializada", especialmente en orfebrería y talla en madera.

"Si contrato a alguien que, por mucha ilusión que tenga, quiera aprender, al final durante dos años me supone un coste, porque ese es el tiempo que tarda en formarse y durante ese periodo tenemos que financiar su aprendizaje, así que resulta inviable", ha explicado.

Por último, el artista ha señalado que le gustaría que la población y las hermandades valoraran su gremio, entendiendo que "son obras de arte como un cuadro y requieren tiempo; no se puede tener prisa". "Deben comprender que los presupuestos que ofrecemos, muchas veces ajustados, no reflejan el valor real de la obra como arte, porque yo no podría cobrar lo que realmente valdría. Es inviable", ha concluido.

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