MADRID, 3 Ene. (OTR/PRESS) Me cuesta asumir un ataque de un país contra otro país extranjero, bajo ninguna circunstancia ni condición, mientras no esté tal ataque respaldado por la ONU y justificado en cuestiones extremas, como un genocidio. El respeto a la legalidad y a las normas de convivencia internacionales que vienen -venían- rigiendo en el mundo hasta ahora, han saltado por los aires, cuando Trump está a punto de cumplir su primer año de mandato en la Casa Blanca. Y no ha sido, ciertamente, un mandato tranquilizador, lo que, unido a sus recientes amenazas contra Irán, hace concebir serios temores hacia por dónde puede discurrir este año 2026.