La crisis de desplazados provocada por los ataques de Israel en Líbano ha terminado por desbordarse tras el "devastador", en palabras de la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), bombardeo del miércoles contra más de un centenar de zonas del país, que ha dejado hasta ahora más de 300 muertos y puesto en jaque la seguridad de más de un millón de personas obligadas a abandonar sus hogares.