El cuidado de los pies puede ser complicado; no se puede utilizar crema durante el día por miedo a manchar zapatos o a estar incómodo por la sensación que dejan los residuos, pero por la noche es fácil dejar de lado una rutina de cuidado para esta extremidad. En verano, estos problemas se agravan, ya que el calor y la sequedad pueden hacer que las grietas sean más pronunciadas.