El Ejército israelí ha reconocido este sábado haber dañado parte de la infraestructura de un convento católico ubicado en el sur de Líbano, pero ha negado haberlo "demolido", justificando que el ataque contra el espacio religioso respondía a la ofensiva dirigida contra la milicia chií Hezbolá, que --han asegurado-- usaba el complejo como base para lanzar cohetes.