En los últimos años, el desayuno se ha convertido en una de las comidas más cuestionadas, especialmente entre quienes buscan reducir el consumo de azúcar y evitar los temidos picos de glucosa. Esta tendencia se acentúa con la llegada del año nuevo, cuando muchas personas se marcan como objetivo comer mejor, ponerse a dieta o eliminar los dulces de su alimentación diaria. Como consecuencia, el desayuno suele ser la primera comida en sufrir restricciones e incluso hay quienes optan directamente por saltárselo.