Vivimos pendientes de una pantalla: trabajamos delante de un ordenador, nos informamos en el móvil, vemos series en plataformas y hasta escuchamos música en listas infinitas. Sin embargo, en medio de ese ruido, cada vez más personas están recuperando gestos que parecían olvidados: poner un vinilo, entrar en un cine de barrio, leer en papel o escribir a mano en un cuaderno.