Un tribunal de Bélgica ha declarado culpable a Samy Djedou, un ciudadano belga que se unió en 2012 a las filas de Estado Islámico, de cometer actos de genocidio y crímenes contra la humanidad por someter a la esclavitud sexual a tres mujeres de la minoría yazidí en Siria, donde se presume que murió por lo que ha sido juzgado en ausencia.